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Historia

Historia de la úlcera péptica

Micaela Mussini, Juan Lasa, Ignacio Zubiaurre, Pablo Young3

Revista Fronteras en Medicina 2021;(01): 0056-0065 | Doi: 10.31954/RFEM/2021001/0056-0065


La úlcera péptica, anteriormente denominada enfermedad ulcerosa, úlcera gástrica o úlcera gastroduodenal (esta última depende de la ubicación) tiene una lesión característica: la pérdida de sustancia de la mucosa gástrica. Su nomenclatura moderna es atribuible a un médico alemán del siglo XIX; Heinrich Irenaeus Quincke, quien le otorgó el nombre de úlcera péptica. Sin embargo, esta misma dolencia había sido previamente denominada Ulcere simple chronique de l’estomac (úlcera simple crónica del estómago) por el médico francés Jean Cruveilhier. Ha sido objeto de estudio e interés médico durante siglos. El trayecto de investigación realizado por numerosos médicos cirujanos, clínicos, anatomopatólogos y demás, junto con el descubrimiento de los rayos Roentgen y la endoscopia, permitieron el eventual diagnóstico precoz y tratamiento efectivo de esta enfermedad. El descubrimiento de su agente causal, el Helicobacter pylori (H. pylori) en el último siglo, en conjunto con una mejor comprensión de otros efectos patogénicos, han producido un cambio en el enfoque terapéutico, remplazando la cirugía por un tratamiento antibiótico.


Palabras clave: úlcera péptica, Jean Cruveilhier, Helicobacter pylori, historia de la medicina.

The peptic ulcer, formerly called ulcer disease, gastric ulcer, or gastroduodenal ulcer (the latter depends on location) has a characteristic lesion: the loss of substance from the gastric mucosa. Its modern nomenclature is attributable to a 19th century German physician; Heinrich Irenaeus Quincke, who gave it the name of peptic ulcer. However, this same ailment had previously been called “Ulcere simple chronique de l’estomac” (simple chronic stomach ulcer) by the French physician Jean Cruveilhier.The peptic ulcer has been the object of study and medical interest for centuries. The research carried out by numerous surgeons, clinicians, pathologists and others, together with the discovery of Roentgen rays and endoscopy, allowed the eventual early diagnosis and effective treatment of this disease. The discovery of its causative agent, Helicobacter pylori (H. pylori) in the last century, together with a better understanding of other pathogenic effects, has produced a change in the therapeutic approach, replacing surgery with an antibiotic treatment.


Keywords: peptic ulcer, Jean Cruveilhier, Helicobacter pylori, history of medicine.


Los autores declaran no poseer conflictos de intereses.

Fuente de información Hospital Británico de Buenos Aires. Para solicitudes de reimpresión a Revista Fronteras en Medicina hacer click aquí.

Recibido 2021-01-21 | Aceptado 2021-02-27 | Publicado 2021-03-31


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Figura 1. Demonio Pazuzu representante del mal y la enfermedad. En: https://www.cardenashistoriamedi...

Figura 2. Aulo Cornelio Celso. En: https://hyfmedfmbuap.blogspot.com/2008/01/aulo-cornelio-celso-aul...

Figura 3. Galeno de Pérgamo, “Príncipe de los Médicos”. En: http://www.scielo.org.bo/scielo.p...

Figura 4. Las relaciones entre los elementos que comprenden el universo (fuego, tierra, aire y agua)...

Figura 5. Marcelo Donato, De historia medica mirabili (1588). En https://books.google.com.ar/books?i...

Figura 6. Jean Fernel; Universa Medicina (1578). En https://books.google.com.pa/books?id=LjhmAAAAcAA...

Figura 7. Paracelso11.

Figura 8. Gerard L. B. van Swieten, Commentaria in Hermanni Boerhaavii aphorismos de cognoscendis et...

Figura 9. Theophili Bonetti, Sepulchretum. En https://www.europeana.eu/es/item/9200110/Bibliographic...

Figura 10. Jean Cruveilhier18.

Figura 11. Gastroscopio acodado de Mikulicz (1881). En: La úlcera gastroduodenal, historia de una en...

Figura 12. Adolf Kussmaul19.

Figura 13. Imagen de Faquir19.

Figura 14. Técnicas de vagotomía 1814-1979. En https://www.americanjournalofsurgery.com/article/000...

Tabla 1. Cronología histórica de la úlcera péptica.

Las primeras descripciones

Históricamente, en la región mesopotámica los médicos eran denominados asu1-3. En esta época se creía que el dolor era causado por los dioses a modo de castigo. Creían que la enfermedad y el dolor eran causados por el ingreso de un espíritu malo o demonio al cuerpo (Figura 1). Los tratamientos estaban de acuerdo a lo relatado en el Código de Hammurabí (1750 a. C.), el primer libro de leyes de la historia. Gracias a este texto y a un conjunto de unas 30 mil tablillas recopiladas por Asurbanipal (669-626 a. C.), procedentes de la biblioteca descubierta en Nínive por Sir Austen Henry Layard (1817-1894) en 1841, ha podido intuirse la concepción de la salud y la enfermedad en este período, así como las técnicas médicas empleadas por sus profesionales sanadores. De todas esas tablillas, unas 800 están específicamente dedicadas a la medicina. Los médicos de esta región distinguieron cinco niveles de temperatura corporal de manera objetiva, siendo el último de estos el nivel ardiente: ṣarḫu4. De aquí surge una de las más antiguas descripciones semiológicas, con el empleo de la expresión “estómago ardiente” como primera aproximación a la descripción de la enfermedad ulcerosa (Tabla 1).

En comparación con la primera observación de la región mesopotámica, la civilización griega (siglos V y IV a. C.) nos legó un relato clínico extenso del cuadro, descripto en el Corpus Hippocraticum o Cuerpo Hipocrático con el nombre de “enfermedad negra” (Tabla 1)1. El libro describe tanto la cirugía de dicha enfermedad como la clínica. El nombre “enfermedad negra” provenía de la presencia de deposiciones y vómito negro (hoy en día se sabe que esto es causado por la úlcera sangrante) las cuales se atribuían a la presencia de una úlcera péptica. La obra describe un detalle crítico de la enfermedad: “Después del vómito se siente mejor durante un corto espacio de tiempo. Estar en ayunas o haber comido resulta igualmente insoportable1. El Cuerpo Hipocrático fue la primera obra que propuso una explicación para los síntomas.

La era cristiana proporcionó otros avances en la descripción de la úlcera péptica: De Medicina comprendida dentro de la obra De Artibus, un libro escrito por Aulo Cornelio Celso (25 a. C. - 50 d. C.) (Figura 2), autor romano del siglo I5. Esta obra proporciona información acerca de dolencias entre las que se encuentran las relacionadas con la úlcera péptica: “Se trata ahora de una afección que es también aguda y que se fija entre los intestinos y el estómago y por la que tan afectado están ambos que no es fácil predecir dónde se halla principalmente localizada” y “Este órgano (el estómago) es el asiento ordinario de varias afecciones crónicas. En efecto, unas veces en él se desarrolla un calor intenso, otras hinchazón, otras inflamación, y en ciertos casos ulceración6.

Otro médico del siglo I que forma parte de la historia de la úlcera péptica es Galeno de Pérgamo (Figura 3) también conocido como el Príncipe de los Médicos7. Galeno nació en Pérgamo en el año 130 d. C, y a los 17 años comenzó su formación médica8. A partir de los descubrimientos de Hipócrates de Cos, Galeno de Pérgamo, utilizándolo como referente para su aprendizaje, describió conceptos de neuroanatomía, de la circulación sanguínea y de los cuatro humores (Figura 4), entre otros. En sus obras De metodo medendi explicó la posible existencia de úlceras en el estómago. En el comentario de Galeno de Pérgamo sobre el tratado de Hipócrates, De Humoribus, Galeno desarrolló su teoría de la causa de la úlcera: la disminución del flujo sanguíneo al estómago generaría inflamación, lo cual, al actuar sobre el cerebro, generaría un estado anímico de melancolía. Esta explicación de la úlcera péptica se mantuvo durante siglos incluso hasta el final de la edad media4.

Hallazgos necrópsicos

Con respecto a las observaciones anatomopatológicas, la utilización de disecciones de cadáveres fue un elemento clave para observar y descubrir las lesiones ulcerosas en la mucosa gástrica. Marcello Donato, en su obra De historia médica mirabili (1588) (Figura 5), describe el caso de la disección post mortem de su paciente Camillus Facinus, quien presentó lesiones consistentes con una úlcera péptica. Sin embargo, en estas épocas las lesiones abrasivas halladas en la mucosa gástrica eran atribuidas a un desorden humoral, donde el estómago era incapaz de realizar la digestión en forma correcta9. Donato fue uno de los primeros médicos en describir las características de las lesiones halladas en autopsias, a diferencia de otros médicos autores como Galeno de Pérgamo, quien solo sospechó la presencia de dicha lesión debido a la clínica, pero nunca la visualizó. Otro médico que intentó describir la úlcera péptica fue Jean Fernel (1497-1558), en su obra Universa Medicina (1578) (Figura 6). Este acertó en la noción de que las úlceras pépticas podían ser causadas por agentes cáusticos o infecciones, pero se equivocó en pensar que estas eran consecuencia de un absceso. Jean Fernel fue uno de los médicos que aportó correcciones y nuevo contenido a los trabajos de Galeno de Pérgamo. Es importante destacar que fue el primer médico en introducir el término fisiología para referirse a los procesos del cuerpo10.

Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim (1493-1541) (Figura 7), conocido mundialmente como Paracelso, cuya traducción del latín significa ‘superior a Celso’ fue un médico, alquimista y astrólogo del siglo XVI11. Nacido en Zúrich el 10 de noviembre de 1493, Paracelso cuestionó las observaciones de Galeno. En su obra Tratado sobre la enfermedad de los mineros, Paracelso afirmó que la gastritis fibrinosa causada por la intoxicación arsenical crónica sería la responsable de causar la úlcera gástrica12. Joffre Marcondes de Rezende (1921-2015), autor de À sombra do Plátano, analizó en su libro las descripciones propuestas por Paracelso: “Paracelso (1583), quien se opuso a la doctrina de los cuatro humores de la medicina hipocrática, incluía enfermedades del estómago en el grupo que llamaba enfermedades ‘tartáricas’, resultantes de la deposición y precipitación en los órganos de una sustancia mineral similar al sarro que se deposita en los dientes. Atribuyó todas las dolencias gástricas al depósito de sarro en la pared del estómago: ‘Se puede ver que el ardor, la plenitud y otras enfermedades se comportan como si una masa estuviera allí como una piedra de molino o un fuego o una leña: todos los síntomas vienen del sarro’ ”13.

Avances en los siglos XVII y XVIII

A lo largo de los siglos XVII y XVIII, diversos médicos de la época continúan con las autopsias, intentando relacionar las lesiones halladas en dichas autopsias con la clínica que había presentado el paciente. Por ejemplo, Gerard L. B. van Swieten (1700-1772), un anatomista holandés, en su obra Commentaria in Hermanni Boerhaavii aphorismos de cognoscendis et curandis morbis (1742-1772) (Figura 8) describió lesiones compatibles con úlceras halladas en autopsias en el estómago14,15. “Estómago perforado por tres escaras” y “escara negra ya cauterizada” fueron las expresiones utilizadas por el autor para describir dichas lesiones1.

También se comenzó a establecer con más convicción la relación entre la administración de sustancias corrosivas y la lesión en la mucosa gástrica similar a aquello descrito por Paracelso. Médicos tales como Albrecht von Haller (1708-1777) y Hoffman establecieron una idea inicial de la importancia de la excitabilidad nerviosa y calambres gástricos en la generación de las úlceras gástricas1. Alexis Littré (1658-1726) y Rudolf Jakob Camerarius (1665-1721) mediante la realización de autopsias lograron describir la presencia de úlceras perforadas y el pasaje de contenido gástrico hacia la cavidad abdominal1.

En la búsqueda de las posibles causas de esta patología, se postularon diversas posibilidades, tales como ingestión de sustancias tóxicas o cáusticas. Estas observaciones son coherentes con las causas que conocemos en el siglo XXI. Algunos autores seguían la corriente humoralista para derivar una explicación causal. Por ejemplo, Theofilis Bonet (1620-1689) en su obra Sepulchretum (1679) (Figura 9) atribuye la presencia de úlceras pépticas al uso de spiritus vitrioli (ácido sulfúrico diluido que posee acción cáustica)15.

Matthew Baillie (1761-1823) fue un médico y patólogo británico responsable de las primeras descripciones de la transposición de grandes vasos y el situs inversus16. En su texto The morbid anatomy of some of the most important parts of the human body, publicado en 1793, afirmó (con respecto a las úlceras pépticas): “Algunas ofrecen apenas una ligera inflamación en su circunferencia, sus bordes no son en absoluto irregulares como los de las otras úlceras”17. El autor describe que estas úlceras no alteran la mucosa que las rodea y parecería que “resultan de una herida reciente hecha con un instrumento cortante, y cuyos bordes cicatrizados ofrecen límites uniformes alrededor de su excavación”17.

Se puede concluir que a finales del siglo XVIII las descripciones anatómicas y las posibles causas de la úlcera péptica ya estaban descritas con precisión. Anteriormente, ya se había logrado asociar los síntomas que acompañaban a esta patología. Sin embargo, los mecanismos fisiopatológicos permanecían desconocidos, y el único método diagnóstico era puramente clínico (o por autopsia).

Avances en el siglo XIX

William Beaumont (1785-1853) fue la primera persona de la historia en observar cómo ocurría la digestión humana en el estómago cuando en 1825 atendió a Alexis St. Martin, cuyo abdomen había sido perforado por una ráfaga de escopeta. Esta herida cicatrizo mal, creando una fístula gástrica. Observó que durante el estrés la secreción se incrementaba. Mostró que el jugo gástrico contenía ácido clorhídrico, hecho que confirmó su creencia de que la digestión era un proceso químico. Publicó sus hallazgos en 1833 en Experiments and Observations on the Gastric Juice and the Physiology of Digestion.

La interpretación de los síntomas y el vínculo establecido con la lesión mucosa fue descrita por primera vez en el año 1829 por Jean Cruveilhier (Figura 10), médico, patólogo y anatomista francés nacido el 9 de febrero de 1791. Es considerado uno de los más destacados anatomopatólogos franceses del siglo XIX. Su obra Anatomie pathologique du corps humain ou description avec figures lithographiées et coloriées des diverses altérations morbides dont le corps humain est susceptible (1829-1842) contiene una de las primeras descripciones de la úlcera péptica, la cual denominó Ulcere simple chronique de l’estomac (úlcera simple crónica del estómago) y además diferencia esta patología de otras afecciones gástricas tales como el cáncer gástrico y la gastritis erosiva18.

Jean Cruveilheir (1791-1874) aportó descripciones anatomopatológicas de las úlceras perforadas con versión de contenido gástrico hacia la cavidad abdominal, coherentes con aquellas descriptas en las autopsias que hicieron Littré y Camerarius en el siglo XVII. Otro notable aporte fue su descripción clínica precisa y extensa, que incluyó síntomas tales como el dolor sordo localizado en el epigastrio, la hematemesis, el adelgazamiento y la pérdida de apetito, entre otros1.

Las descripciones clínicas de la sintomatología de la úlcera péptica tales como las aportadas por Jean Cruveilheir permitían que los médicos de este siglo se aproximen a un diagnóstico, que solía ser de carácter tardío, debido a que la presencia de síntomas como la caquexia y la hematemesis no suelen ocurrir hasta períodos avanzados de la enfermedad. Hasta este momento el diagnóstico era puramente clínico. Los médicos comenzaron a investigar métodos para visualizar el estómago, para poder obtener un diagnóstico más precoz. Entre los instrumentos desarrollados con este fin se encuentran el gastroscopio desarrollado por Jean Antonin Désormeaux (1815-1881) en 1853, el aparato de Herschell-Hill, el gastroscopio flexible de Schindler, el gastroscopio de Eisner y el gastroscopio acodado de Mikulicz de 1881 (Figura 11). Fue el médico cirujano polaco, Johann Von Mikulicz-Radecki (1850-1905) el responsable de inventar el primer endoscopio moderno en el año 1881.

Adolf Kussmaul (1822-1902) (Figura 12) fue uno de los grandes médicos alemanes quien describió numerosos signos, patologías, procedimientos y enfermedades tales como la poliarteritis nodosa, el signo de Kussmaul (ingurgitación yugular durante la inspiración), la dislexia, el lavado gástrico y la embolia mesentérica, entre otros19. En 1868, Kussmaul efectuó una descripción del endoscopio rígido a partir del creado por Jean Antonin Désormeaux. Para el desarrollo de este endoscopio, Adolf Kussmaul estudió el mecanismo de los faquires (tradición antigua del arte de tragar espadas) (Figura 13). El primer intento de dicha endoscopia utilizando como precursor al mecanismo de los faquires no fue exitoso debido a la falta de iluminación; sin embargo, permitió el avance posterior de dicha técnica19.

Los avances en técnicas diagnósticas otorgadas por la segunda mitad de este siglo produjeron un cambio en el enfoque diagnóstico, que hasta este siglo era exclusivamente clínico. El uso de técnicas endoscópicas, y luego técnicas de radiología y análisis químicos del contenido gástrico, para visualizar y diagnosticar enfermedades internas permitió que el diagnóstico de dicha enfermedad se efectúe con mayor precisión y en forma precoz. Las técnicas de radiología aplicadas al estómago fueron implementadas a partir del trabajo publicado por Walter Bradford Cannon (1871-1945) (creador del término homeostasis), The Movements of the Stomach Studies by Means of the Roentgen Rays, de 1898. Esta obra describió la utilización de la papila de bismuto para poder observar la mucosa de la cámara gástrica, técnica que más adelante fue utilizada en pacientes con úlceras pépticas1.

Heinrich Irenaeus Quincke (1842-1922) fue un médico del siglo XIX, responsable de la denominación moderna de la úlcera péptica, a la cual le otorgó dicho nombre. Además, estableció como causa de la misma la secreción gástrica2.

Otra idea propuesta durante este siglo fue que un posible desencadenante de la úlcera péptica fuese una infección microbiana. Esta teoría fue desarrollada tras la observación de la presencia de tejido inflamado subyacente a las úlceras. De esta manera se generó una disputa entre los grandes médicos de este siglo; ¿el origen era infeccioso o debido a sustancias ácidas corrosivas en la cámara gástrica tales como el ácido clorhídrico?

Otro médico que defendió la teoría de un origen corrosivo fue Juan Madinaveitia (1861-1938), afirmando que “la hiperclorhidria es la regla absoluta en la úlcera y anterior a su aparición2. Hacia fines del siglo XIX, Francisco Reig Pastor, médico español, logró unir ambas teorías en su tesis doctoral en 1898 “El papel de la infección en la patogenia de la úlcera de estómago”20. Su hipótesis era que: “Es difícil admitir que las capas musculares sean atacadas y destruidas únicamente por la acción del jugo gástrico; es más fácil aceptar que este jugo digiere y destruye los tejidos progresivamente desorganizados por una infiltración microbiana20. Su tesis se fundamentó en pacientes con dolencia de úlcera péptica con signos de corrosión por ácidos y una infección microbiana concomitante.

Diversos médicos de este siglo postularon numerosas teorías e hipótesis con respecto a la causa de las úlceras pépticas. A continuación, se describen las principales:

Teorías vasculares:

Morin postuló que las úlceras eran el resultado de la estasis sanguínea lo cual llevaba a isquemia de la mucosa gástrica con pérdida de sustancia. En comparación, Rudolf Ludwig Karl Virchow (1821-1902) asignó la causa a isquemia de la pared gástrica causada por embolias que obstruían la irrigación de la misma.

Teorías inflamatorias:

Jean Cruveilhier postuló que el proceso inflamatorio crónico coexistente con la úlcera era causado por la inflamación de los folículos linfáticos del estómago.

Teorías fisiopatológicas:

Varios médicos fundamentaban que la alteración vascular y la inflamación generaban una alteración anatómica, la cual era responsable de la disminución en la resistencia de la mucosa gástrica al contenido de ácido gástrico, exponiendo la misma a procesos de ulceración.

El tratamiento de la úlcera péptica en ese siglo, siguió lo propuesto por Jean Cruveilhier, dieta y alivio sintomático mediante tratamiento farmacológico. El tratamiento dietético propuesto se focalizó en la calidad, cantidad y temperatura de los alimentos, con énfasis en el consumo lácteo. También incluyó medidas tales como el reposo y el ejercicio. Algunos de los medicamentos utilizados para el tratamiento fueron el opio, el bismuto y la quina1. Para los casos que no curaban con estas medidas, se dejaba el tratamiento quirúrgico, el cual consistía en la extirpación de la úlcera. Las desventajas de este tratamiento era la posibilidad de complicaciones tales como la infección y la hemorragia.

Avances del siglo XX

Los avances del siglo XX contribuyeron a determinar el diagnóstico y tratamiento de la úlcera péptica. La utilización de la endoscopia desde el siglo XIX arrojó luz sobre una miríada de diagnósticos de enfermedades digestivas, lo que provocó que diversos médicos se interesaran en su estudio: “La fibra de vidrio había sido descubierta en 1927, pero pasó desapercibida a los científicos hasta 1951, cuando un estudiante pakistaní, Naridner Kapany, observó su capacidad de transmitir ondas, entre ellas las de la luz. Unos años más tarde, en 1954, Kapany demostraba que la proyección de la luz en un extremo recorría toda la fibra hasta el extremo opuesto. Redujo su diámetro para aumentar la flexibilidad, pero sin perder su capacidad de transmisión de la luz y compuso un haz de fibras para la proyección de la imagen. Con estos avances, Hirschowitz construyó un endoscopio flexible de fibra óptica con el que logró visualizar la mucosa gástrica”2.

Cabe destacar que, en paralelo con el desarrollo de Hirschowitz, en 1950 en la Universidad de Tokio, Tatsuo Uji inició en colaboración con Olympus la confección de la “gastro-cámara”, un dispositivo flexible similar al diseño de Hirschowitz con el fin de conseguir la visualización de la mucosa gástrica, en un intento por encontrar métodos de detección de neoplasias gástricas21. La contribución ulterior de la gastro-cámara devino en el desarrollo a escala global de endoscopios flexibles, primero de fibra óptica y luego con tecnología de video. Algunos de los avances logrados con esta técnica incluían no solo la visualización de las úlceras hasta la segunda porción del duodeno, sino también la extracción de pólipos, y el tratamiento de úlceras sangrantes.

Los tratamientos anteriores de la úlcera péptica eran fundamentalmente de carácter médico y farmacológico, por ejemplo, el tratamiento dietético propuesto por Jean Cruveilhier y el uso de opio como tratamiento farmacológico. Las medidas incluían el reposo y la administración oral de sustancias alcalinas. La dieta láctea propuesta por Jean Cruveilhier mantuvo su lugar fundamental para el tratamiento de la úlcera péptica tanto en el siglo XIX como en el siglo XX.

A mitad del siglo XX, las hipótesis sobre la génesis de las úlceras gastroduodenales comenzaron a girar en torno al estrés como agente causal. Joseph Brady estudió, en modelos experimentales con monos, el íntimo vínculo que el estrés agudo tenía con el desarrollo de úlceras gástricas e incluso la muerte. Esto derivó en el trabajo de una serie de investigadores y médicos que se volcaron a vincular el riesgo de desarrollo de úlceras gastroduodenales con ciertos rasgos de personalidad y/o alteraciones conductuales22. Como antecedente de úlceras por estrés, Thomas Blizard Curling (1811-1888), cirujano londinense, presentó en 1842 ante la Royal Medical Chirurgical Society el trabajo de doce casos de pacientes con sangrado gastrointestinal alto y quemaduras extensas “On Acute Ulceration of the Duodenum in Cases of Burns”. Hubo reportes aislados, como los de Anton Freiherr von Eiselsberg (1860-1939) en 1899 y Christian Albert Theodor Billroth (1829-1894) en 1867, hasta que el padre de la Neurocirugía, Harvey Williams Cushing (1869-1939), hizo su clásica descripción en 1932 en nueve pacientes craneotomizados.

El tratamiento quirúrgico ocupó un lugar importante en los principios del siglo XX como tratamiento de esta enfermedad, ya que en ese momento los cirujanos ya disponían de dos cirugías; la gastrectomía y la gastroenterostomía. Médicos de diversos países europeos compartían y discutían sus posturas y descubrimientos. En el año 1943, el cirujano y fisiólogo sueco Lester Dragstedt (1893-1975) se fundamentó en los estudios de un médico proveniente de Viena, Carl Freiherr von Rokitansky (1804-1878), quien atribuyó la presencia de úlceras a un defecto en el funcionamiento vagal23. Dragstedt afirmó que la sección del nervio vago disminuiría la secreción ácida gástrica e implementó el uso de la vagotomía como tratamiento para las úlceras pépticas. Tal procedimiento luego pasó a ser utilizado en Norte América. Con la consecuente sistematización de este procedimiento terapéutico, cirujanos gastroenterólogos contribuyeron con diversas técnicas de vagotomías (Figura 14). Otro aporte de Rokitansky fue afirmar que las úlceras no siempre eran únicas, pudiendo llegar a ser hasta 5 en un mismo estómago cadavérico. Esta afirmación refutó la observación de Jean Cruveilhier, quien afirmaba que las úlceras eran “casi siempre únicas”1.

Médicos del siglo anterior habían generado numerosas teorías e hipótesis acerca del mecanismo fisiopatológico de las úlceras pépticas. Basándose en la teoría de la isquemia, en el año 1918, el médico Santiago Carro comenzó a implementar métodos térmicos, tales como el uso de bayetas calientes y cataplasmas en el epigastrio2. Además, ya disponían de instrumentos de transtermia, diatermia o termopenetración. Supuso que estos métodos térmicos tendrían el efecto de “calmar o amortiguar los dolores, ejerciendo una sedación local, y provocar una hiperemia activa de la mucosa gástrica para acelerar la cicatrización”2.

La úlcera péptica como

enfermedad infecciosa

Médicos del siglo XIX habían postulado una teoría infecciosa para explicar la presencia de úlceras pépticas; sin saberlo, habían acertado. Suponían que bacterias o incluso hongos eran los microorganismos responsables. Barry Marshall (1951) y Robin Warren (1973) en el año 1984 describieron una bacteria presente en las biopsias de epitelios gástricos con gastritis, la cual llamaron campylobacter like bacteria. El descubrimiento de dicha bacteria se produjo tras la decisión de autoinoculación: “En junio de 1984, después de haber comprobado la normalidad de su mucosa gástrica con una gastroscopia, Marshall ingirió un cultivo puro de bacterias procedentes de un paciente que había curado con antibióticos. Padeció náuseas, vómitos y malestar, y en la segunda endoscopia se comprobó gastritis. En el cultivo de las biopsias creció Campylobacter. Este día informó a su mujer de la autoinoculación. Ella le miró enojada y le mostró a sus hijos. Pero Marshall hizo las paces al recordarle, con su sentido del humor habitual, que la mayor parte de la comunidad científica aseguraba que la bacteria inoculada no era patógena. Con el tratamiento, las molestias desaparecieron y la mucosa gástrica recuperó la normalidad, sin bacterias”2.

Fue así que Marshall logró cumplir con los postulados de Koch y comprobó la relación causal de esta bacteria con la gastritis. En 1983, la revista Lancet publicó el descubrimiento, pero tras aportaciones hechas por microbiólogos, determinaron que la bacteria pertenecía al género Helicobacter, denominándola Helicobacter pylori24.

Marshall y Warren juntos estudiaron 100 pacientes, de los cuales el 65% tuvo una infección comprobada por H. pylori. El dato que resaltaba era que todos los pacientes que tenían una úlcera duodenal también tenían una infección por H. pylori, y de los 22 que tenían úlceras gástricas, 18 tenían H. pylori25,26. Cabe destacar que los pacientes que presentaban úlceras sin la presencia del microorganismo estaban utilizando antiinflamatorios no esteroides. Los resultados de estos estudios aumentaron el interés en el campo médico por esta relación causal, sin embargo, los tratamientos disponibles no demostraban alta efectividad. Los medicamentos utilizados eran antibióticos junto con bismuto, preparación utilizada para los malestares gástricos desde la antigüedad. Sin embargo, posteriormente se constató que la erradicación de H. pylori era la cura definitiva para la úlcera gástrica.

Este hallazgo, junto con el desarrollo de medicaciones que inducen un potente bloqueo de la secreción ácida gástrica, produjeron un enorme impacto en la epidemiología y evolución natural de la úlcera péptica. A partir de su advenimiento, la prevalencia de enfermedad ulcerosa, pero sobre todo, la prevalencia de las complicaciones asociadas como hemorragia y perforación disminuyeron significativamente. Más aún, el impacto se vio asociado a un cambio en el paradigma terapéutico, ya que trajo consigo un descenso dramático en el número de intervenciones quirúrgicas descriptas anteriormente que eran moneda corriente en el tratamiento de estos pacientes. Hoy en día, es en extremo poco frecuente encontrar pacientes con úlceras pépticas crónicas recidivantes que requieran o hayan requerido un tratamiento quirúrgico como medida terapéutica primaria27.

Conclusión

Este trabajo describe los avances de la medicina a través del tiempo, en lo que respecta a causa, diagnóstico y tratamiento de la úlcera péptica. Hay dos hitos en la historia médica de la úlcera péptica: el primero fue la invención del endoscopio, el segundo fue la identificación de la bacteria responsable de dicha lesión. Tal fue el impacto de Warren y de Marshall por descubrir la injerencia de H. pylori en esta patología que recibieron el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en el año 2005. “Hoy la comunidad científica está convencida del alcance de aquel descubrimiento por el que la Academia Sueca concedió a Warren y a Marshall el Premio Nobel de Medicina y Fisiología de 20052. La evolución del conocimiento médico de esta enfermedad a lo largo del tiempo ha resultado en un cambio en el enfoque terapéutico, remplazando la cirugía por un tratamiento antibiótico.

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Autores

Micaela Mussini
Alumno de Medicina de la Pontificia Universidad Católica, CABA.
Juan Lasa
Servicio de Gastroenterología. Hospital Británico de Buenos Aires, CABA.
Ignacio Zubiaurre
Servicio de Gastroenterología. Hospital Británico de Buenos Aires, CABA.
Pablo Young3
Servicio de Clínica Médica, Hospital Británico de Buenos Aires, CABA.

Autor correspondencia

Micaela Mussini
Alumno de Medicina de la Pontificia Universidad Católica, CABA.

Correo electrónico: pabloyoung2003@yahoo.com.ar

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Historia de la úlcera péptica

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Titulo
Historia de la úlcera péptica

Autores
Micaela Mussini, Juan Lasa, Ignacio Zubiaurre, Pablo Young3

Publicación
Revista Fronteras en Medicina

Editor
Hospital Británico de Buenos Aires

Fecha de publicación
2021-03-31

Registro de propiedad intelectual
© Hospital Británico de Buenos Aires

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