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Caminos críticos

Manejo del paciente con hemorragia digestiva variceal

Silvina Paz, Nora Fernández, Luis Colombato

Revista Fronteras en Medicina 2013;(03): 0109-0113 | DOI: 10.31954/RFEM/201303/0109-0113


Este artículo no contiene resumen


Palabras clave: Manejo del paciente con hemorragia digestiva variceal.

Este artículo no contiene abstract




Los autores declaran no poseer conflictos de intereses.

Fuente de información Hospital Británico de Buenos Aires. Para solicitudes de reimpresión a Revista Fronteras en Medicina hacer click aquí.

Recibido | Aceptado | Publicado 2013-09-30


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Tabla 1. Drogas vasoactivas para el tratamiento de la hemorragia variceal.

Figura 1. Algoritmo de manejo de hemorragia digestiva variceal.

Abreviaturas

Várices gastroesofágicas

VGE

Hemorragia variceal

HV

Gradiente de presión venosa hepática

GPVH

Introducción

La hipertensión portal es la principal complicación de la cirrosis hepática, resultado del aumento de la resistencia intrahepática debida a los cambios microcirculatorios (tanto por la distorsión de la histoarquitectura, por fibrosis como por hipertono vascular y disfunción endotelial) asociados a aumento de influjo portal, (consecuencia de vasodilatación arterial y angiogénesis esplácnica).1 Esta situación trae aparejada la formación de colaterales portosistémicas, siendo las várices gastroesofágicas (VGE) las más relevantes. Las VGE están presentes en más del 40-50% de los cirróticos compensados al momento del diagnóstico, principalmente en pacientes Child B y C. La tasa de formación de várices es de 10-14%/año en pacientes con GPVH mayor a 10 mmHg y el 10-20% de las várices pequeñas aumentan de tamaño al año de su detección. Una vez presentes, el riesgo de sangrado por várices es de 10-15%/anual, particularmente cuando el GPHV supera los 12 mmHg.2 Aquellos pacientes con várices grandes, puntos rojos y Child B/C son los que se encuentran en el grupo de mayor riesgo de sangrado.3 A pesar de los avances terapéuticos de los últimos años, aún hoy la hemorragia variceal (HV) implica una mortalidad de 15-20% durante las primeras 6 semanas del episodio hemorrágico (período de mayor riesgo de resangrado) y del 57% al año, convirtiéndose en una de las causas de muerte más frecuentes en estos pacientes.4 El sangrado por ruptura de variceal es la emergencia clínica más importante del cirrótico, con alta mortalidad por fracaso en la hemostasia pero principalmente por infecciones y falla multiorgánica. De allí la importancia de conocer la historia natural de esta complicación y su manejo, que no sólo requiere maniobras específicas sino que implica la utilización de recursos complejos y, por lo tanto, representa alto costo para el sistema de salud.

Estrategia de manejo

A. Resucitación inicial y medidas generales

Más del 70% de las hemorragias digestivas altas en pacientes cirróticos son de origen variceal. Debe dirigirse un adecuado la anamnesis para rescatar: sangrados previos, cumplimiento de profilaxis, ingesta de AINE, antiagregantes y anticoagulantes orales. Los pacientes con hemorragia variceal deben ser internados en la Unidad de Cuidados Intensivos dada la severidad del cuadro y la necesidad de monitoreo estricto de estos casos. El manejo inicial de la HV debe incluir la colocación de vías periféricas de gran calibre o vía central inclusive, oxigenoterapia, intubación orotraqueal en caso de encefalopatía severa o dificultad respiratoria y la utilización de la sonda nasogástrica para confirmar el sangrado y evacuar contenido gástrico para facilitar endoscopia. Sin embargo, deben distinguirse algunos aspectos del manejo del sangrado variceal que lo diferencian de otras hemorragias digestivas.

La resucitación inicial en el caso de las HV debe ser rápida pero muy cuidadosa, con el único objetivo de lograr la estabilización hemodinámica necesaria para mantener la perfusión tisular, ya que se ha demostrado que la reposición de toda la volemia perdida lleva a aumento de la presión portal por encima de los valores basales que incrementa el riesgo de resangrado, la mortalidad y precipita la aparición de ascitis y el desarrollo de injuria pulmonar.5 Por otra parte, la política restrictiva de transfusión sanguínea manteniendo la hemoglobina alrededor de 7-8 g/dl demostró disminuir significativamente el fracaso del tratamiento y mejorar la sobrevida, si bien debe tenerse en cuenta que en pacientes con comorbilidad cardiovascular pueden requerirse valores mayores.6 En el último tiempo, el paradigma de la coagulación de los cirróticos se ha modificado, considerando hoy la cirrosis como una patología protrombótica. En efecto, tanto los factores procoagulantes como anticoagulantes se hallan alterados, estableciéndose un rebalance de la coagulación. El tiempo de protrombina (PT/RIN) no es un indicador fiable de la coagulación en estos pacientes, por lo cual en las recomendaciones actuales no está indicada la transfusión de plasma fresco según los valores de PT/RIN.7 En el caso de la trombocitopenia, si bien tampoco hay un valor por debajo del cual se recomiende actualmente la transfusión de plaquetas, se sabe que se necesita un recuento de plaquetas mayor a 47000/mm3 para generar trombina efectiva para hemostasia, por lo cual sería de buena práctica indicarla por debajo de 50000/mm3.

La infección bacteriana no sólo puede precipitar un episodio de sangrado variceal sino que es un factor independiente en la falla de control de este.4 La profilaxis antibiótica en pacientes cirróticos con HV tanto con o sin ascitis mostró disminuir la elevadísima tasa de infección bacteriana (es decir, 50% en cirróticos con HV) y aumentar la sobrevida. Por lo tanto se recomienda pancultivar a los pacientes (hemocultivo, urocultivo, cultivo de líquido ascítico) e indicar antibióticos desde el ingreso del paciente.7 Las quinolonas son los antibióticos de elección, deben administrarse 7 días. La ceftriaxona EV es superior a norfloxacina en los pacientes cirróticos de alto riesgo (Child B/C) y hemorragia variceal pero sin disminuir la mortalidad,8 por lo cual esta opción debería reservarse para estos cirróticos con enfermedad avanzada y para los centros con alta resistencia a quinolonas o pacientes que estuviesen recibiendo profilaxis para peritonitis bacteriana espontánea con quinolonas al momento de la HV.7 Por otro lado, así como se debe descartar la infección como precipitante del sangrado mediante pancultivos, se debe realizar una ecografía abdominal a fin de descartar la presencia de hepatocarcinoma y/o trombosis portal como otros posibles factores desencadenantes. El manejo de la encefalopatía incluye medidas como mantener la cabecera a 30-45°, evitar la constipación mediante el uso de lactulosa y prevenir la broncoaspiración utilizando SNG e incluso la intubación orotraqueal, de ser necesario.

El uso de las drogas vasoactivas no debe demorarse mientras se espera la realización de la endoscopia, que a su vez debe realizarse lo antes posible dentro de las 12 h del episodio de sangrado. Se define como sangrado hemorragia variceal y, por lo tanto, indicación de tratamiento específico, al hallazgo endoscópico de las siguientes:4

1. Sangrado variceal activo.

2. Coágulo adherido a las várices.

3. Presencia del signo del white nipple o “botón blanco” sobre las várices (signo de sangrado reciente).

4. La presencia de VGE con sangre fresca en el lago gástrico en ausencia de otra lesión potencialmente sangrante.

B. Medidas específicas

Tratamiento farmacológico

El objetivo de los fármacos en el tratamiento de la HV es disminuir el flujo portal mediante vasoconstricción del lecho esplácnico y, de esta manera, descender la presión portal responsable del sangrado. Las drogas que actúan de esta manera son los betabloqueantes no selectivos, la vasopresina y su análogo terlipresina, la somatostatina y sus análogos, octreotide y vapreotide. Los betabloqueantes no están indicados en el sangrado variceal agudo, incluso deben suspenderse momentáneamente en el paciente que los recibía como profilaxis, por su lenta acción y por el potencial efecto deletéreo que la acción bloqueante β1 de la frecuencia cardíaca del paciente en el contexto de hipovolemia.9 Los vasoconstrictores esplácnicos disponibles que disminuyen la presión portal en forma aguda son: la terlipresina, el octreotide y la somatostatina. Se administran por vía endovenosa durante 5 días por ser el tiempo de mayor riesgo de resangrado y, como se mencionó previamente, deben indicarse lo antes posible si se sospecha hemorragia variceal, incluso antes de realizar la endoscopia.4 En caso de contar con todas las opciones, la terlipresina sería la droga de elección ya que es el único vasoconstrictor que mostró beneficio en la sobrevida comparado con placebo en pacientes Child C.10 La somatostatina y su análogo octreotide causan vasoconstricción esplácnica con marcada reducción de la presión portal tras la administración del bolo pero, con infusión continua, sólo la somatostatina parece mantener ese efecto hipotensivo portal,11 por lo cual, en caso de utilizar octreotide, siempre debe asociarse tratamiento endoscópico. Los estudios aleatorizados controlados comparando los agentes farmacológicos (terlipresina y somatostatina) en cuanto a control de la hemorragia y resangrado precoz no mostraron diferencias.10 La dosis y posología de las drogas vasoactivas a utilizar como tratamiento de la HV se muestran en la Tabla 1. Pasados los 5 primeros días de la hemorragia índice, período correspondiente al “episodio hemorrágico”, se suspenden estos vasoactivos y se debe iniciar la profilaxis secundaria de sangrado con betabloqueantes no selectivos (propranolol, nadolol o carvedilol).

Tabla 1. Drogas vasoactivas para el tratamiento de la hemorragia variceal.

Fármaco

Dosis de inicio

Mantenimiento

Terlipresina

Bolo EV de 2mg

Bolos de 2 mg cada 4 h durante las primeras 48 hs y luego bajar a 1mg cada 4 hs

Somatostatina

Bolo EV lento de 250µg

En infusión continua a 250 µg/h. Se puede aumentar a 500 µg/h en caso de falla o resangrado

Octreotide

50µg en bolo EV

En infusión continua por bomba a 50 µg/hora

Siempre debemos tener en cuenta que estas drogas son potentes vasoconstrictores, en particular la terlipresina, por lo cual durante su administración se debe controlar la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la aparición de precordalgia, signos de hipoperfusión periférica, el dolor abdominal y la mecánica ventilatoria, ya que los efectos adversos más frecuentes son: la hipertensión arterial, las arritmias, isquemia coronaria, mesentérica y de extremidades. La enfermedad coronaria, la vasculopatía periférica activa, la hipertensión arterial severa mal controlada y las arritmias son contraindicaciones para el uso de terlipresina, frente a las cuales se debe optar por somatostatina u octreotide.

Por su parte, el uso de vasoconstrictores esplácnicos asociado a tratamiento endoscópico es más efectivo que la terapeútica endoscópica sola. Por lo tanto el tratamiento combinado es la mejor opción para el manejo de esta emergencia.4,12

Tratamiento endoscópico:

La endoscopia alta es el procedimiento diagnóstico y terapéutico de elección para los pacientes con sangrado variceal logrando controlar la hemorragia en el 80-90% de los casos.13 El procedimiento de elección es la ligadura endoscópica o banding ya que ha demostrado ser más eficaz que la escleroterapia en la prevención de la recurrencia del sangrado variceal, con menos efectos adversos aunque sin alcanzar diferencias en la mortalidad.9,13-14 La ligadura consiste en la colocación de bandas elásticas alrededor de las várices con el objetivo de necrosarlas y que, eventualmente, desaparezcan. Se debe comenzar a bandear desde la unión gastroesofágica colocando aproximadamente 6 bandas por sesión, particularmente sobre toda variz con estigmas de sangrado. Se recomienda la utilización de inhibidores de bomba de protones entre las sesiones para disminuir el tamaño de las úlceras posbanding.9 Los métodos endoscópicos actúan a nivel local, por lo cual son necesarias entre 3 y 4 sesiones realizadas a intervalos de 2-3 semanas para erradicar las várices y, posteriormente a la erradicación, se debe continuar la vigilancia para detectar su recurrencia y tratarla.

La escleroterapia con sustancias esclerosantes, como el polidocanol, también es efectiva en el control del sangrado y pueden utilizarse en caso de no contar con ligadura endoscópica.7,9 La combinación de ligadura y escleroterapia no demostró beneficio respecto del banding solo y además aumenta la tasa de complicaciones, por lo cual no se recomienda combinar tratamientos endoscópicos.15 Es importante resaltar que cuando hay falla de control de sangrado o resangrado puede intentarse una segunda sesión de tratamiento endoscópico.7,9 En el caso de pacientes con sangrado por várices gástricas, aquellos con várices esofagogástricas GOV1 (hacia curvatura menor) deben ser tratados con ligadura con bandas y aquellos con várices esofagogástricas GOV2 (hacia curvatura mayor) o IGV (gástricas aisladas) con adhesivos tisulares (cianoacrilato), en conjunto con el tratamiento farmacológico en ambos casos.4,7

Shunt portosistémico intrahepático transyugular

El shunt portosistémico intrahepático transyugular (TIPS) consta de la colocación de una prótesis intrahepática comunicando la rama derecha de la vena porta con una de las venas suprahepáticas, generalmente la derecha, accediendo por vía yugular. Recientemente, en el consenso de Baveno V, se ha agregado la recomendación de la colocación temprana del TIPS (< de 72 h), aun en caso de haber controlado el sangrado con el tratamiento farmacológico-endoscópico, en pacientes de alto riesgo de falla de control de sangrado: pacientes con gradiente de presión venosa hepática > 20 mmHg, pacientes Child C hasta 14 ptos y Child B con sangrado activo en la endoscopia inicial.7 El uso temprano de TIPS recubierto en estos pacientes de alto riesgo se asoció con significativa mejoría en el control del sangrado (y resangrado) y, mejor aún, mejoría en sobrevida al año (61% vs. 86%).16 La falla cardíaca, la encefalopatía y la insuficiencia hepática avanzada (Child mayor a 11 o BT > a 5 mg/dl) son contraindicaciones para la colocación de un TIPS.

C. Falla del control de sangrado

A pesar de la instauración del tratamiento farmacológico y endoscópico, el control de la HV puede fallar en el 10-20% de los casos. Los 5 primeros días se consideran parte del episodio de sangrado variceal. En el consenso de Baveno V7, se establecieron los criterios para definir el fracaso del control del sangrado dentro de ese marco de tiempo. Se define “fracaso de control de sangrado”, y por lo tanto la necesidad de cambiar de terapéutica, a la presencia de al menos uno de los siguientes:

a. Hematemesis o ≥ de 100 ml de sangre fresca por SNG después de ≥ 2 hs posteriores al tratamiento farmacológico y/o endoscópico.

b. Desarrollo de shock hipovolémico.

c. Caída de 3 g/dl de la hemoglobina (9 puntos de Hto) en 24 horas sin la administración de glóbulos rojos.

Tratamientos de rescate

Sonda balón – prótesis esofágicas

Ambos métodos son empleados en caso de hemorragia variceal refractaria como puente a un tratamiento definitivo. Estos 2 métodos se emplean para detener mecánicamente la hemorragia y contribuir a la estabilidad hemodinámica. El uso de la sonda-balón de Sengstaken-Blakemore está limitado a 24 h por las severas escaras mucosas que se generan excediendo ese lapso, asociado al alto riesgo de broncoaspiración.7 Dicha sonda debe ser colocada en la Unidad de Terapia Intensiva por personal experimentado con el paciente intubado.

En el caso de los stents esofágicos autoexpansibles, pueden ser colocados tanto bajo guía endoscópica como sin ella con cese inmediato del sangrado, otorgando un efecto hemostático sostenido de hasta 14 días dando una “ventana prolongada” de estabilidad hemodinámica para tratar complicaciones mayores e implementar otro tratamiento definitivo como el TIPS. Además estas prótesis esofágicas no provocarían los efectos deletéreos sobre la mucosa esofágica que produce la sonda-balón e incluso permiten la alimentación enteral transstent. El empleo de los stents autoexpandibles aparece como un efectivo recurso de emergencia concediendo soporte a la pared variceal, colapsando el sistema de várices a lo largo del cuerpo esofágico. Si bien los resultados publicados son alentadores, aún faltan estudios al respecto para su recomendación.

Shunt portosistémico intrahepático transyugular

Como se mencionó previamente, el tratamiento estándar puede fallar en el 10-20% de los casos y puede intentarse una segunda sesión de ligadura endoscópica en esos pacientes. Sin embargo, probablemente la mejor opción ante el sangrado persistente a pesar de utilizar drogas vasoactivas y terapéutica endoscópica es la colocación de TIPS con prótesis recubierta, que logra controlar el sangrado en más del 90% de los casos.4,7

Conclusión

La hemorragia digestiva variceal es la emergencia más importante que pueden presentar los pacientes cirróticos debido a la alta mortalidad que implica, a pesar de los avances terapéuticos de los últimos años. La resucitación inicial debe ser cautelosa y la política transfusional restrictiva es mandatoria. La combinación del tratamiento farmacológico con vasoconstrictores esplácnicos y la ligadura endoscópica es la opción terapéutica más apropiada en estos casos. El uso de la profilaxis antibiótica es parte del tratamiento en el episodio de hemorragia variceal. En los casos de falla de control del sangrado, el uso de stents esofágicos o sonda balón son procedimientos de salvataje que sirven como puente a la terapéutica definitiva (TIPS). La colocación de TIPS temprano ha demostrado disminuir la falla de control de sangrado, el resangrado y la mortalidad en pacientes de alto riesgo.

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Autores

Silvina Paz
Servicio de Gastroenterología y Hepatología.
Nora Fernández
Servicio de Gastroenterología y Hepatología.
Luis Colombato
Jefe del Servicio de Gastroenterología y Hepatología. Hospital Británico de Buenos Aires. CABA, Argentina..

Autor correspondencia

Silvina Paz
Servicio de Gastroenterología y Hepatología.

Correo electrónico: spmedicina@hotmail.com

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Titulo
Manejo del paciente con hemorragia digestiva variceal

Autores
Silvina Paz, Nora Fernández, Luis Colombato

Publicación
Revista Fronteras en Medicina

Editor
Hospital Británico de Buenos Aires

Fecha de publicación
2013-09-30

Registro de propiedad intelectual
© Hospital Británico de Buenos Aires

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